Qué datos médicos llevar encima si eres mayor o tienes una enfermedad crónica
Actualizada el 27 de octubre de 2026 · 4 min de lectura
Si eres mayor o tienes una enfermedad crónica, conviene llevar encima lo que necesitaría saber quien te atienda si no puedes hablar: a quién llamar, tus enfermedades importantes, tus alergias, la medicación que tomas y si llevas algún dispositivo como un marcapasos. No hace falta más, y es mejor que sea poco, claro y esté al día.
Por qué llevarlo encima
En una caída, un mareo o un accidente puede que no estés en condiciones de explicar nada. Quien llega primero (un vecino, un compañero, la ambulancia) tiene que decidir rápido y suele hacerlo sin saber nada de ti. Unos pocos datos bien elegidos le ayudan a avisar a tu familia y a no pasar por alto algo importante.
Esta guía es orientativa y no sustituye el consejo de tu médico. Pregúntale en tu próxima consulta qué datos de tu caso concreto conviene que lleves encima.
Lo imprescindible
- Tu nombre y uno o dos contactos de emergencia, con su teléfono y qué relación tenéis (hija, vecino, cuidadora).
- Las enfermedades que cambian cómo te tienen que atender: por ejemplo diabetes, epilepsia, problemas de corazón, insuficiencia renal, EPOC, alzhéimer u otra demencia.
- Las alergias, sobre todo a medicamentos (penicilina, antiinflamatorios…), al látex o a alimentos que puedan dar una reacción grave.
- La medicación que tomas a diario. Si tomas anticoagulantes o insulina, ponlo bien a la vista: es de lo primero que importa saber.
- Si llevas algún dispositivo: marcapasos, desfibrilador implantable, bomba de insulina, prótesis.
Lo que también puede ayudar
- Tu grupo sanguíneo, si lo conoces. En el hospital lo comprobarán igualmente antes de una transfusión, pero no estorba.
- Tu médico o tu centro de salud.
- Si has registrado un documento de instrucciones previas (o voluntades anticipadas), que existe y quién puede dar más información.
- Si llevas audífonos, tienes dificultades para comunicarte o hablas otro idioma.
- En el trabajo: tu empresa, tu puesto y tu mutua, para que se avise a quien corresponde.
Lo que no conviene poner
Si la información la puede ver cualquiera que te encuentre, piensa también en lo que no hace falta. Quien te atiende en los primeros minutos no necesita tu número de DNI, el de tu tarjeta sanitaria ni tu dirección exacta. Tampoco hace falta todo tu historial: los informes completos ya los tiene tu sistema de salud. Cuanto más corto, más rápido se lee lo importante.
Dónde llevarlo
Lo importante es que vaya siempre contigo y que quien te ayude lo encuentre. Las opciones más habituales:
- Una tarjeta en la cartera, junto al DNI. Es donde se suele mirar para saber quién eres.
- La ficha médica del móvil (Ficha Médica en iPhone, Información de emergencia en Android), que se puede ver desde la pantalla de bloqueo. Depende de que lleves el móvil encima, con batería, y de que quien te atiende sepa buscarla.
- Una pulsera o una chapa en el llavero, para quien no lleva cartera o puede desorientarse.
- Una tarjeta, chapa o pulsera NFC: quien te ayude acerca su móvil y ve tus datos y un botón para llamar a tu familia, sin desbloquear el tuyo. Es lo que hace LinkID.
El papel tiene una ventaja: no necesita nada para leerse. Su inconveniente es que se queda viejo en cuanto cambia una medicación o un teléfono, y que cabe poco. Por eso muchas personas combinan dos formas.
Mantenlo al día
Un dato viejo puede ser peor que ninguno: un teléfono que ya no existe o una medicación que dejaste hace meses. Revísalo cada vez que cambie tu tratamiento o tus contactos, y aprovecha las revisiones médicas para repasarlo entero.
Si eres tú quien cuida de un familiar, puedes encargarte de mantenerlo al día por él: la persona solo tiene que llevarlo encima.
Si eres tú quien ayuda a alguien
Ante una emergencia, llama al 112. Mientras te atienden, busca si la persona lleva encima una tarjeta o una pulsera con sus datos, o si su móvil tiene la ficha médica en la pantalla de bloqueo, y díselo al operador o a quien llegue.